ACVC Wins Colombia’s National Peace Prize

Two weeks ago, the Asociación Campesina del Valle del Río Cimitarra (ACVC) received Colombia’s National Peace Prize. This is an unprescedented formal recognition of the ACVC’s work defending human rights and organising farmers around issues of food sovereignty and land rights. PBI has formally accompanied the ACVC since 2009, and travelled with them to Bogotá for the award presentation. Kyla Sankey, a PBI volunteer from the UK shares her reflections from the night (en español más abajo).

On the 24th of November we carried out an accompaniment slightly different from our daily work: we went to Bogotá to accompany the Peasant Farmer Association of the Cimitarra River Valley (ACVC) as they received Colombia’s National Peace Prize.  The prize is awarded by a German research centre (FESCOL), the United Nations Development Program and some of the most important media outlets in the country (El Tiempo, Caracol Radio, Caracol Televisión and Semana magazine).  The ACVC had applied without seriously considering the possibility of winning, which made the news all the more exciting. The ACVC is a grassroots organisation representing over 30,000 peasant farmers of the Cimitarra Valley in the Magdalena Medio region.  The mission of the ACVC is “to create a collective consciousness around the equitable exploitation and general benefit of natural resources in the region, in harmony with the environment, while at the same time defending human rights and the right to a dignified life through the implementation of projects of food and nutritional sovereignty and security.”

Members of the ACVC have suffered stigmatisations, threats, baseless prosecutions, imprisonment and many have lost their lives. In this context, the National Peace Prize represents a very important achievement for the ACVC: the recognition and legitimisation of their cause, as well as a useful tool in the current negotiations for lifting of the suspension of the Peasant Farmer Reserve Zone (Zona de Reserva Campesina, ZRC).  Throughout the day we could feel an atmosphere of satisfaction and, as always with the ACVC, solidarity.  When we arrived in Bogota we went to the office of the organisation Reiniciar, where we were greeted with a reception of food and drink, and each member of the ACVC made a toast.  I remember that as we sat waiting for the award ceremony, Miguel Huepa, one of the regional coordinators, chatted with me about the crops of Colombia, the type of land needed for growing plantains and cassava, how collective farming systems work, and the colloquial expressions of the countryside.  In 2008 Miguel was imprisoned for 17 months. A week after his detention his son was murdered.  It was Miguel who spoke for the ACVC in the award ceremony, a powerful speech about the peaceful mobilisation of peasant farmers against paramilitary forces in the area, the struggle for rural development, and calling upon the government to lift the suspension of the Peasant Farmer Reserve Zone of the Cimitarra River Valley.  Finally, he called for the government to reopen peace negotiations with the FARC-EP and ELN.  The audience was moved, and there was a loud applause when 30 members of the ACVC went on stage to receive the prize. That evening we had dinner, with live musical performances from Miguel Huepa, Annye and Monica from the ACVC before going back to Barrancabermeja.  That same evening the ACVC received a letter of congratulations from the Minister of Agriculture, from whom they are still waiting for the official announcement to lift the suspension of the Peasant Farmer Reserve Zone.

ACVC founder Miguel Huepa delivers the acceptance speech during the National Peace Prize award presentation

El miércoles 24 de noviembre realizamos un acompañamiento un poco fuera de nuestro trabajo cotidiano: fuimos hasta Bogotá para acompañar a la Asociación Campesina del Valle del Rio Cimitarra (ACVC) a la entrega del Premio Nacional de la Paz.  El premio es otorgado por un centro de estudios sociales de origen alemán,  FESCOL, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y los medios de comunicación más importantes del país (El Tiempo, Caracol Radio, Caracol Televisión y Semana). La ACVC se había postulado sin considerar seriamente que tenía la posibilidad de ganárselo, por eso la noticia fue aún más emocionante.  La ACVC es una organización de base que representa a más de 30,000 campesinos en el Valle del Río Cimitarra en el Magdalena Medio. La misión de la ACVC es “de crear una conciencia colectiva en torno a la explotación racional y de beneficio general de los recursos naturales de la zona en armonía con el medio ambiente, de igual manera se encamina por promover la defensa de los derechos humanos y el compromiso con el derecho de poseer una vida digna, por medio de proyectos de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional.”

Por su trabajo, los miembros han sido estigmatizados, amenazados, judicializados, encarcelados y muchos han perdido sus vidas.  En este contexto, el premio nacional de paz representa un logro muy importante para la ACVC: el reconocimiento y la legitimización de su causa, además de ser una buena herramienta en las negociaciones actuales con el gobierno para el levantamiento de la suspensión de la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra.   Durante el día el ambiente en la ACVC era de mucha satisfacción y como siempre, con mucha solidaridad.  Cuando llegamos a Bogotá fuimos a la oficina de la organización Reiniciar, donde nos recibieron con comida y bebida, en donde cada miembro hizo un pequeño brindis.  Nos quedamos hablando toda la tarde mientras esperamos la entrega del premio en la noche. Me acuerdo que Miguel Huepa, uno de los coordinadores regionales, me contó sobre los cultivos del campo, el tipo de tierras necesario para sembrar yuca y plátano, cómo funcionan los colectivos y los dichos del campo.   En el 2008 Miguel estuvo encarcelado durante  17 meses.  Una semana después de su detención le mataron a su hijo.  Fue Miguel el que llevó la voz de la ACVC en la entrega del  premio: una charla muy poderosa que se trató de las movilizaciones de los campesinos en contra del paramilitarismo del país y luchando por el desarrollo rural y exigiendo el levantamiento de la suspensión de la Zona de Reserva Campesina del Valle del Río Cimitarra. Finalmente hizo un llamado para que el gobierno reinicie las negociaciones de paz con las FARC-EP y el ELN.  El público fue conmovido y había un aplauso fuertísimo cuando los 30 miembros subieron juntos al escenario para recibir el premio.  En la noche fuimos a una cena en donde cantaron Miguel Huepa, Annye y Monica de la ACVC antes de volver para Barranca. Esa misma noche la ACVC recibió una carta de felicitaciones del Ministro de Agricultura, de quién siguen esperando el comunicado sobre el levantamiento de la Zona de Reserva Campesina.

One thought on “ACVC Wins Colombia’s National Peace Prize”

  1. This past week, here in Canada, we did meetings with parliamentarians and civil society groups. In those meetings we did profile the work of – and the threats that ACVC have received because of their work. It is good news that ACVC has won this award.

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